Amado San Judas Tadeo, en este viernes 4 de septiembre me presento ante ti con un corazón lleno de esperanza. Al llegar casi al final de esta semana, quiero detenerme un momento para agradecer a Dios por haberme sostenido, por haberme dado fuerzas en los días difíciles y por permitirme seguir creyendo aun cuando algunas respuestas todavía no han llegado.
San Judas Tadeo, abogado de las causas difíciles y desesperadas, hoy quiero entregarte nuevamente esa petición que llevo dentro de mi corazón. Tú conoces mis preocupaciones, mis necesidades, mis lágrimas que nadie ha visto y esos deseos que solamente Dios y tú conocen. No necesito explicar demasiado, porque sé que conoces aquello que me preocupa y sabes cuánto deseo que esta situación pueda resolverse.
Te pido que intercedas por mí ante nuestro Señor Jesucristo. Presenta mi súplica ante Dios y pídele que, si es para mi bien, abra los caminos que hoy parecen cerrados. Que aparezcan soluciones donde solamente veo problemas, oportunidades donde solamente veo obstáculos y esperanza donde por momentos siento cansancio.
San Judas Tadeo, ayúdame a confiar en el tiempo de Dios. No permitas que la desesperación me haga pensar que mi oración no ha sido escuchada. Enséñame a comprender que aunque yo no vea lo que está sucediendo, Dios puede estar preparando aquello que necesito.
Este viernes te pido especialmente por mi familia, mi hogar, mi trabajo, mis proyectos, mi economía y mi tranquilidad. Aleja de mi camino toda mala intención, toda envidia, todo obstáculo y toda persona que quiera perjudicarme. Cubre mi vida con tu intercesión y ayúdame a caminar protegido bajo la voluntad de Dios.
San Judas Tadeo, si mi petición está próxima a cumplirse, prepara mi corazón para recibir esa bendición con humildad y gratitud. Y si todavía debo esperar, dame paciencia y fortaleza para no abandonar la fe.
Quiero terminar esta semana creyendo que Dios todavía puede sorprenderme. Lo que hoy parece imposible puede encontrar una solución. Lo que parece perdido puede recuperarse. Lo que parece lejano puede acercarse. Y aquello que he pedido con lágrimas puede convertirse mañana en un motivo de agradecimiento.
Por eso hoy no quiero pedir solamente un milagro; quiero pedir también fe para reconocerlo cuando llegue.
San Judas Tadeo, acompáñame durante este viernes 4 de septiembre. Lleva mi petición ante Dios y ayúdame a continuar sin miedo. Que mi corazón encuentre paz, que mi camino encuentre dirección y que mi vida pueda recibir las bendiciones que Dios tenga preparadas para mí.
San Judas Tadeo, ruega por mí.
San Judas Tadeo, intercede por mi causa.
San Judas Tadeo, acompáñame en mis momentos difíciles.
San Judas Tadeo, ayúdame a mantener viva mi esperanza.
Hoy pongo mi petición en tus manos y, sobre todo, en las manos de Dios.
Creo, confío y espero.
Mi oración no está perdida.
Mi fe sigue viva.
Y Dios tiene la última palabra.
Amén. 🙏💚
Mensaje de fe para este viernes
No termines esta semana pensando que Dios se olvidó de tu petición. Sigue creyendo. Hay respuestas que necesitan tiempo, caminos que todavía se están preparando y bendiciones que llegan justamente cuando menos las esperamos. Confía en San Judas Tadeo y, sobre todo, confía en Dios.
