ORACIÓN DE LA MAÑANA A SAN CHARBEL

Dios misericordioso, Padre bueno y eterno, en este nuevo amanecer nos presentamos humildemente ante Ti con el corazón lleno de gratitud. Gracias, Señor, por regalarnos un día más de vida, por permitirnos abrir los ojos y contemplar nuevamente la luz de un nuevo día, por el aire que respiramos, por el hogar que nos cobija, por las personas que amamos y por cada bendición que muchas veces recibimos sin darnos cuenta. Hoy queremos comenzar nuestra jornada poniendo nuestra vida en Tus manos, confiando en Tu amor infinito y creyendo que, aunque no podamos conocer lo que traerán las próximas horas, Tú ya conoces cada uno de nuestros caminos y nunca abandonas a quienes confían en Ti.

Señor, antes de pedirte cualquier cosa, queremos darte gracias por todo lo que has hecho por nosotros. Gracias por las veces que nos has protegido sin que lo supiéramos, por las puertas que cerraste para alejarnos de aquello que podía hacernos daño y por las oportunidades que pusiste en nuestro camino cuando pensábamos que ya no había salida. Gracias por sostenernos durante las noches difíciles, por darnos fuerzas cuando sentíamos que no podíamos continuar y por permitirnos levantarnos nuevamente después de cada caída. Gracias incluso por las pruebas, porque a través de ellas aprendemos a confiar más profundamente en Ti, a valorar lo que tenemos y a comprender que Tu voluntad siempre busca conducirnos hacia un bien mayor.

En esta mañana acudimos también con profunda fe a la intercesión de San Charbel Makhlouf, humilde servidor de Dios, hombre de oración, silencio, sacrificio y entrega. San Charbel, tú que entregaste completamente tu vida al Señor y buscaste permanecer unido a Él en cada momento, mira con misericordia a quienes hoy acudimos a ti llenos de esperanza. Presenta nuestras súplicas ante Dios y ruega por cada persona que en este momento necesita una respuesta, una señal, una puerta abierta, un consuelo o simplemente fuerzas para continuar caminando.

San Charbel, acompáñanos durante este nuevo día. Camina junto a nosotros en cada lugar al que tengamos que ir, en cada trabajo que debamos realizar, en cada decisión que tengamos que tomar y en cada dificultad que debamos enfrentar. Intercede para que nuestros pasos no se aparten del camino que Dios ha preparado para nosotros. Ayúdanos a mantener la serenidad cuando las cosas no salgan como esperamos, a no perder la esperanza cuando las respuestas tarden en llegar y a recordar que ninguna dificultad es más grande que el poder de Dios.

San Charbel, hoy ponemos bajo tu intercesión a nuestras familias. Protege nuestros hogares, nuestros padres, nuestros hijos, esposos, esposas, hermanos, abuelos, familiares y a todas las personas que ocupan un lugar especial en nuestro corazón. Pide al Señor que derrame sobre ellos salud, paz, protección y bendiciones. Aleja de nuestros hogares toda división, toda discusión, todo resentimiento, toda tristeza y toda situación que pueda destruir la unión familiar. Que en nuestras casas reine el amor, el respeto, la comprensión, el diálogo y la presencia de Dios.

Te pedimos especialmente por nuestros hijos y por todos los niños de nuestras familias. Guíalos por caminos seguros, protégelos de todo peligro y dales personas buenas que puedan orientarlos durante su vida. Que nunca les falte amor, educación, alimento, salud y un hogar donde puedan sentirse protegidos. Cuando nosotros no podamos acompañarlos, Señor, acompáñalos Tú. Cuando no podamos ver los peligros que puedan encontrarse en su camino, sé Tú su protección y permite que regresen siempre con bien a casa.

San Charbel, intercede también por todos aquellos que hoy enfrentan una enfermedad, una preocupación de salud o un momento de debilidad. Mira especialmente a quienes están esperando resultados médicos, a quienes tienen miedo, a quienes permanecen en una cama, a quienes atraviesan tratamientos difíciles y a quienes sienten que sus fuerzas comienzan a agotarse. Pide al Señor que les conceda fortaleza, esperanza y consuelo. Bendice las manos de los médicos, enfermeros y personas que los atienden, y permite que cada tratamiento pueda cumplir su propósito.

Señor misericordioso, también colocamos ante Ti nuestras necesidades económicas y laborales. Tú conoces las preocupaciones de cada persona que comienza este día sin saber cómo resolverá sus responsabilidades. Tú conoces a quien necesita un empleo, a quien busca una oportunidad, a quien tiene deudas, a quien lucha para llevar alimento a su familia y a quien trabaja incansablemente para sacar adelante su hogar. Abre, Señor, las puertas que sean necesarias. Concede oportunidades dignas, trabajos estables, proyectos fructíferos y sabiduría para administrar correctamente aquello que llega a nuestras manos.

San Charbel, intercede para que nunca nos falte el sustento necesario. No permitas que la desesperación se apodere de nuestro corazón cuando atravesemos dificultades económicas. Ayúdanos a trabajar con responsabilidad, honestidad y perseverancia. Ruega para que podamos encontrar soluciones donde hoy solamente vemos problemas, oportunidades donde solamente vemos obstáculos y caminos donde pensamos que todo se encuentra cerrado. Que las bendiciones materiales que recibamos también nos permitan ayudar a quienes más lo necesitan y nunca nos alejen de Dios.

En esta mañana, Señor, también te entregamos nuestras preocupaciones. Tú sabes aquello que no hemos podido contarle a nadie. Conoces las lágrimas que hemos derramado en silencio, los pensamientos que nos quitan el sueño, las situaciones que nos causan angustia y esas cargas que llevamos en el corazón mientras mostramos ante los demás que todo está bien. Hoy queremos soltarlas delante de Ti. Recibe nuestras preocupaciones, nuestras dudas, nuestros temores y nuestras inseguridades. Danos paz interior y enséñanos a confiar en que Tú estás trabajando incluso cuando nosotros todavía no podemos ver la respuesta.

San Charbel, cuando sintamos miedo, recuérdanos que Dios permanece a nuestro lado. Cuando nos sintamos solos, ayúdanos a recordar que nunca estamos abandonados. Cuando una puerta se cierre, enséñanos a esperar la puerta que Dios abrirá en el momento correcto. Cuando atravesemos una prueba, danos paciencia. Cuando recibamos una bendición, ayúdanos a ser agradecidos. Y cuando logremos alcanzar aquello por lo que tanto hemos luchado, que nuestro corazón nunca olvide darle la gloria al Señor.

Padre celestial, protege nuestro hogar de todo mal, de todo peligro, de toda intención negativa y de toda situación que pueda perturbar nuestra tranquilidad. Envía Tus santos ángeles para que nos acompañen durante nuestros viajes, nuestro trabajo, nuestros estudios y todas nuestras actividades. Guarda nuestras entradas y nuestras salidas. Protégelos también a quienes amamos, especialmente cuando se encuentren lejos de nosotros. Que al salir de casa podamos hacerlo con tranquilidad y que al regresar encontremos nuestro hogar lleno de paz.

San Charbel, ayúdanos también a ser mejores personas. Que no solamente acudamos a Dios cuando necesitamos algo, sino que aprendamos a agradecerle todos los días. Enséñanos a perdonar, a ayudar, a comprender, a tener paciencia y a no responder al mal con más mal. Ayúdanos a controlar nuestras palabras cuando estamos enojados, a pensar antes de actuar y a mantener un corazón limpio incluso cuando otras personas no nos traten de la manera que esperamos.

Señor, si hoy tenemos que enfrentar una conversación difícil, danos sabiduría. Si debemos tomar una decisión importante, danos claridad. Si tenemos que comenzar algo nuevo, danos valentía. Si debemos terminar una etapa, danos fortaleza. Si estamos esperando una respuesta, danos paciencia. Si estamos atravesando una prueba, danos perseverancia. Y si hoy recibimos una bendición inesperada, danos humildad para reconocer que todo bien procede de Ti.

También te pedimos, Señor, por aquellas personas que han perdido la esperanza. Por quienes hoy despertaron con tristeza, por quienes sienten que nadie los comprende, por quienes están atravesando una separación, una pérdida, una dificultad familiar o una situación que parece no tener solución. Hazles sentir Tu presencia. Permite que encuentren una palabra de consuelo, una mano amiga, una oportunidad y una razón para continuar. Que San Charbel interceda por ellos y que su ejemplo de fe les recuerde que incluso en los momentos de mayor oscuridad puede permanecer encendida la luz de Dios.

San Charbel, recibe nuestras peticiones más profundas, incluso aquellas que no sabemos expresar con palabras. Tú conoces lo que cada corazón necesita. Presenta ante el Señor nuestros sueños, nuestros proyectos, nuestras familias, nuestros problemas y nuestras esperanzas. Si aquello que pedimos es para nuestro bien, permite que llegue a nosotros en el momento perfecto. Y si algo no nos conviene, danos la fortaleza para aceptarlo y la confianza necesaria para comprender que los planes de Dios son más grandes que los nuestros.

En este nuevo día queremos caminar con fe. No sabemos qué encontraremos en las próximas horas, pero sabemos en quién hemos puesto nuestra confianza. Por eso, Señor, ponemos este día bajo Tu protección. Bendice nuestras manos para que hagan el bien, nuestros pies para que caminen por caminos seguros, nuestros ojos para que sepan reconocer las oportunidades, nuestros oídos para escuchar buenos consejos, nuestros labios para pronunciar palabras de paz y nuestro corazón para permanecer siempre cerca de Ti.

Que hoy podamos ser instrumentos de Tu amor. Que donde exista tristeza podamos llevar consuelo; donde exista enojo podamos llevar paz; donde exista desesperanza podamos llevar esperanza; donde exista necesidad podamos compartir lo que tengamos; y donde alguien se sienta solo podamos ofrecerle una palabra de ánimo. Que nuestra vida sea también una forma de agradecerte por todas las bendiciones que diariamente recibimos.

San Charbel, quédate cerca de nosotros durante este día. Intercede ante Dios por nuestras necesidades, acompáñanos en nuestras luchas y ayúdanos a mantener encendida la llama de la fe. Que nunca olvidemos que la oración puede transformar nuestro corazón, que la esperanza puede levantarnos después de una caída y que la confianza en Dios puede darnos fuerzas para continuar incluso cuando el camino parece difícil.

Señor amado, finalmente ponemos en Tus manos todo lo que somos, todo lo que tenemos y todo lo que está por venir. Te entregamos este día, nuestras familias, nuestra salud, nuestro trabajo, nuestras preocupaciones, nuestros proyectos y nuestras necesidades. Permite que Tu voluntad se cumpla en nuestras vidas y que cada paso que demos nos acerque más a Ti. Quédate con nosotros desde este amanecer hasta el final de la jornada. No permitas que nos alejemos de Tu presencia y ayúdanos a terminar este día con el corazón en paz y agradecido.

Gracias, Padre misericordioso, porque sabemos que nos escuchas. Gracias por San Charbel, por su ejemplo de santidad y por su intercesión. Gracias por las bendiciones que ya hemos recibido y también por aquellas que todavía están por llegar. Hoy comenzamos nuevamente con fe, con esperanza y con la certeza de que no caminamos solos.

San Charbel, ruega por nosotros.
San Charbel, acompáñanos en este nuevo día.
San Charbel, intercede por nuestras familias.
San Charbel, ruega por los enfermos y los necesitados.
San Charbel, ayúdanos a mantener nuestra fe firme en Dios.

Que el Señor bendiga nuestras casas, nuestros caminos, nuestros trabajos, nuestras familias y cada proyecto que emprendamos. Que nos conceda paz en el corazón, fortaleza en las dificultades, sabiduría en nuestras decisiones, salud para continuar adelante y esperanza para nunca rendirnos.

Y que al comenzar este nuevo día podamos repetir con confianza:

Señor, pongo mi vida en Tus manos. Confío en Ti, espero en Ti y creo que Tu amor nunca me abandonará.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.